Cortes

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Por sorprendente que lo parezca, este domingo no elegimos al próximo presidente del Gobierno de España. Los grandes partidos llevan vendiendo desde el comienzo de la Transición que las elecciones generales en España son presidenciales, donde la confianza de los ciudadanos quedaba depositada en uno de los cabezas de lista de los grandes partidos. En este ocasión, con la aparición de nuevas fuerzas mayoritarias, la situación se ha repetido. No, no habrá candidato a presidente del Gobierno hasta que el Rey se lo comunique al presidente del Congreso, algo que, con suerte, ocurrirá a finales de enero.

Conviene recordar que este 20D elegimos a los diputados y senadores que nos representarán directamente en las Cortes Generales la próxima Legislatura. Y, salvo que usted esté censado en Madrid, no podrá votar a ninguno de los “grandes”: Rajoy, Sánchez, Iglesias, Rivera, Garzón o Herzog. Paradojas de la vida, ni Albert ni Alberto podrán votarse a sí mismo. La obsesión por escenificar unas elecciones presidenciales ha llevado a los líderes de Ciudadanos y Unidad Popular a presentarse por Madrid a pesar de no estar censados en esta circunscripción. En el caso de Garzón se pudiera entender, porque con el auge de Podemos le sería difícil salir elegido diputado por su tierra, Málaga. Sin embargo, Rivera tendría asegurado su escaño por Barcelona.

Con todo ello, cuando vayamos este domingo a nuestro colegio electoral, pensemos en los nombres de los diputados y senadores que queremos que sean nuestra voz en las Cortes. Ya lo del presidente del Gobierno será otro cantar. Ah, y no se líen con la papeleta del Senado. Disfrutemos de la única oportunidad que se nos brinda de votar listas abiertas.

Chaíto, Pedro

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Foto: Reuters.

Todos a por el PSOE. Esa parece ser la máxima que el resto de partidos se esfuerzan en repetir en la recta final de la campaña. Por un lado, el PP apela al miedo para evitar que el centro social español gire al centroizquierda y pueda repetir los desastres de la última legislatura de Zapatero. Por el otro, Podemos y Ciudadanos buscan robar el mayor número de votos posibles a los socialistas y luchar por la medalla de plata, esa que a partir de enero abrirá las puertas de la Moncloa.

Así las cosas, las dosis de postureo diario a la que nos ha acostumbrado Pdro Snchz no están dando el resultado esperado por Ferraz (¿acaso esperaban otra cosa?). El chico de la sonrisa cinematográfica y la camisa blanca poco más puede hacer para intentar remontar el vuelo de aquí al próximo domingo. La catástrofe se acerca. ¿Se acuerdan de la tragedia de los 110 escaños de Rubalcaba en 2011? Fueron los peores resultados del PSOE en democracia. Ahora, con Podemos y Ciudadanos (aunque el mérito no es solo de ellos), todo apunta a que los socialistas bajarán de la barrera psicológica de los 90 diputados y tendrán muy difícil formar Gobierno: Rivera dice que se niega a apoyarles y con los votos de Iglesias no llegarían ni de broma a la mayoría absoluta.

Abran paso a Susana.

Cambio de cartas

A estas alturas de la película electoral a pocos sorprende la decisión de Mr Rajoy de huir de los debates a cuatro con Sánchez, Rivera e Iglesias. Sin embargo, no es menos cierto que la postura del aún presidente del Gobierno choca con aquellas afirmaciones de los líderes populares reconociendo, tras el batacazo autonómico y municipal de mayo, que les había “faltado piel”. ¿Qué lógica tiene lamentar la poca capacidad de comunicación y, meses después, esquivar los debates electorales con sus principales adversarios? ¿De qué sirve dejarse ver por todo un abanico de programas televisivos y radiofónicos más próximos al entretenimiento cuando el presidente de un grupo parlamentario con mayoría absoluta es incapaz de sentarse a confrontar ideas con sus rivales?

Muchos pueden ser los motivos por los que Rajoy ha rechazado participar en los debates a cuatro fijados, hasta ahora, por El PaísAtresmedia. Plasmémolos, si gustan, en una lista:

Rajoy no va al debate porque….

  • Teme someterse al todos contra él.
  • No goza de la capacidad oratoria de Sánchez, Rivera e Iglesias.
  • El contraste generacional sería sonrojante.
  • Soraya será la líder de la oposición en la próxima legislatura.
  • Soraya es realmente quien controla el programa electoral del PP.
  • Soraya, en definitiva, es mejor.

Sí, pero… ¿Soraya da más votos que Rajoy? Las elecciones generales en España son percibidas por la inmensa mayoría de la población como unas elecciones presidenciales. Soraya va de número 2 al Congreso por Madrid. Los votantes del PP acudirán a las urnas pensando en Rajoy, no en ella, por lo que sería lógico que la persona que diera la cara en campaña fuera el presidente del partido.

Puede que a estas alturas se hayan hecho un lío como yo y no sepan si la ausencia de Rajoy beneficia a los otros tres o les perjudica por la mejorada imagen que dará la vicepresidenta del Gobierno. ¿Saben qué? Esperemos al próximo 7 de diciembre. Tres hombres se batirán a duelo contra una sola mujer. ¿Saldrá triunfante de cara a los próximos cuatro años?

Así somos

Rajoy
Foto: El Huffington Post

Esta es España. Un país en el que una minoría significativa proclama orgullosa su intención de saltarse las leyes mientras el Gobierno amenaza con sanciones que sabe aquellos que no cumplirán.

Un país en el que un partido con aspiraciones a liderar un Estado alberga entre sus filas diputados independentistas catalanes o canarios, se alía con la izquierda abertzale y pretende desgajarse en cuatro grupos parlamentarios en la misma cámara.

Un país donde el presidente de la radiotelevisión pública presume sin complejos su afinidad ideológico con el partido que lo ha puesto en el cargo y donde, peor aún, la máxima autoridad judicial estuvo afiliado al partido del Gobierno.

Así es España. Tan rara, tan distinta, tan graciosa.

Coleta morada hacerse un lío

Pablo Iglesias vino a divertirse a El Hormiguero
Pablo Iglesias, este miércoles en “El Hormiguero 3.0”.

La política tiene esas cosas. Un día dices en televisión que no te gustan los toros pero que no piensas “podarlos” y al día siguiente anuncias el fichaje de un exjefe del Estado Mayor de la Defensa (máxima autoridad militar si exceptuamos al ministro del ramo y al rey) para las elecciones. Y, vaya por Dios, ese mismo día se conoce que te presentas en coalición al Senado por Navarra con Bildu.

Así están las cosas en Podemos. Quién iba a decir que Pablo Iglesias se negaría a condenar públicamente la tauromaquia o que su partido ficharía a toda una antigua autoridad militar (afortunadamente, los militares en activo no pueden presentarse a las elecciones) y, al mismo tiempo, pactaría con la izquierda abertzale.

Cosas como estas complican esbozar un retrato del votante medio de Podemos. Las contradicciones ideológicas de la formación morada, que aún a día de hoy resiste a ser considerada de izquierdas, pueden pasarle factura en las elecciones de diciembre si persisten en atraer simpatizantes de todos los ámbitos de la sociedad a toda prisa para intentar remontar en las encuestas. Los errores suelen pagarse muy caros. Y más en este 2015. Cataluña ya avisó.