No maten al mensajero

Dicen que los periodistas somos como las murgas: criticamos a todos pero luego nos enrabietamos cuando lo hacen con nosotros. Es una conclusión a la que en ocasiones se llega de forma sencilla, pero que esconde detrás algunas inexactitudes.

Los periodistas no criticamos… o no deberíamos criticar. Los periodistas tenemos la obligación moral de poner el foco en aquello que no cuadra, que cojea o que, sencillamente, no es verdad. Cuando un periodista se hace eco de una información que es negativa para terceras personas, ¿de verdad está poniendo el dedo acusador sobre ellas o simplemente está limitándose a contar un hecho objetivo?

¿Nos enfadamos los periodistas por recibir críticas? Depende

Es muy fácil matar al mensajero. Los periodistas somos muchas veces portadores de malas noticias o de declaraciones incómodas de otros protagonistas. Injustamente, la crítica recae sobre nosotros, en lugar de reflexionar sobre los motivos que han producido esas informaciones.

¿Nos enfadamos los periodistas por recibir críticas? Depende. Las merecidas se asumen con humildad y se buscan los mecanismos necesarios para no volver a meter la pata. Pero las injustas muchas veces duelen, sobre todo, cuando provienen de cerca.

El periodismo no es una profesión para hacer amigos, sino para contar la verdad. Eso no significa que los profesionales del gremio nos aislemos detrás de una pantalla. No, pero no debemos cejar en nuestra obligación de contar lo que pasa con honestidad y recurriendo, cuantas veces sean necesarias, a la hemeroteca y sus contradicciones, al ocultismo y su falta de transparencia, o a la simple mentira y su intento de tergirversar las cosas.

No estamos en el mundo para pasar sin hacer ruido.

Artículo publicado en Daute Digital.

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Aniversario gacetero 

Gaceta de Daute

Se está celebrando este 2015 los 250 años de uno de los hitos más importantes del periodismo en Canarias, la publicación de la Gaceta de Daute. Esta obra, compuesta de tres manuscritos, ha pasado incomprensiblemente desapercibida en la historia del archipiélago, a pesar de estar considerada como precursora del periodismo en las islas y, como demostré en mi Trabajo de Fin de Grado, el primer periódico canario con verdaderos rasgos periodísticos.

Aprovechando la ocasión, la Universidad de La Laguna y otras instituciones públicas organizaron este año la exposición “Gaceta de Daute: 250 años de periodismo en Canarias“. Los Silos, cuna de la Gaceta y, por ende, del periodismo en las islas, acogió durante todo el mes de octubre la exposición, con mayor o menor éxito (yo soy de los piensa que, con una sola persona que hubiera conocido la Gaceta de Daute en este mes, el trabajo de tantas semanas habrá valido la pena). Este lunes ha tocado recoger la exposición con una mezcla de sentimientos encontrados. Por un lado, tristeza porque la Gaceta se “despide” de Los Silos. Por el otro, ilusión porque ahora viene la etapa reina: exponerla en La Laguna, la ciudad que en 1765 se puso patas arribas por los comentarios satíricos y críticos que lanzaba el periódico escrito desde la hacienda de Daute. Será el momento ahora de observar el interés que la Gaceta despierta en la capital cultural de Canarias y cómo su anfitriona, la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Tenerife, la amortiza.

Del 10 de noviembre al 4 de diciembre, pásense por la calle San Agustín —la mejor calle de La Laguna— y déjense empapar por la Gaceta de Daute. Les aseguro que valdrá la pena.