Respetémoslos

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Foto: EFE

Es muy triste que situaciones tan loables como la sustitución de la zona VIP por una para discapacitados en la cabalgata de Reyes madrileña queden ensombrecidas por decisiones inoportunas, incomprensibles y, sobre todo, innecesarias.

Efectivamente, me refiero al brusco cambio en la puesta de escena del desfile del 5 de enero por la capital de España. A estas alturas de la película pocas dudas quedan de que cambiar a Melchor por Merlín —digan lo que digan, ese señor era mago, pero no rey—o vestir a Gaspar con un traje de Ágatha Ruiz de la Prada tienen un trasfondo político. Ahora Madrid, el partido que gobierna el Ayuntamiento capitalino, lleva meses afanándose por limpiar todo rastro de la anterior gestión pepera en el consistorio. No cabe duda de que en muchísimas cosas es necesario hacerlo, pero me pregunto si el juego político debe trasladarse a un día tan ilusionante como la Víspera de Reyes.

No se equivoquen, una cabalgata nada tiene que ver con la política. Los miles de niños que abarrotan cada año el Paseo de la Castellana lo hacen para ver de cerca a sus héroes, a sus magos, no a aplaudir o abuchear a Manuela Carmena. Por mucho que se quiera borrar toda huella religiosa y aunque desconozcan el significado de la palabra Epinafía, por favor, respetemos a los niños.

Winter is coming

El cambio al horario de invierno supone de facto la cuenta atrás para la Navidad. Los días se hacen más cortos, llega el frío, los pijamas largos, la manta gorda… Poco a poco irán entrando en acción las luces de colores, los árboles de Navidad, los villancicos, los gorritos de Papá Noel… Y la campaña electoral. No sé cómo podremos compaginar en diciembre elecciones y fiestas, pero no cabe duda de que el experimento no va a dejar a nadie indiferente. Por suerte aún nos quedan dos meses para ir haciéndonos la idea. Pero cuidado, no se despisten, que los días pasan volando.

Ah, y acuérdense de cambiar la hora.