Lo que los votos se llevó

Pedro Sánchez dimite

España necesita un PSOE fuerte. La frase, a pesar de ser muy recurrente, es verdad. Pero en estos instantes el PSOE es un flan. Estamos asistiendo a una época histórica en la democracia española que a punto ha estado de llevarse por delante al partido referente de la izquierda nacional.

Nunca antes se había visto una rebelión interna tan voraz contra el líder de una formación política en tan poco tiempo. La gota que colmó la paciencia de muchos fue el batacazo de las elecciones gallegas y vascas del domingo, y ha acabado seis días después con el secretario general de los socialistas.

Seguramente Pedro Sánchez se merecía un final más digno, aunque quizás no ha dicho su última palabra. Ante el dilema de terceras elecciones o facilitar un gobierno del PP, la opción personal más factible hubiese sido la dimisión inmediata la noche del 26 de junio, tras cosechar por segunda vez consecutiva el peor resultado de la reciente historia democrática para el PSOE. En cambio, Pedro no se bajó del caballo y, remando contracorriente, aparentó buscar un gobierno progresista con Podemos y bendecido por las fuerzas nacionalistas e independentistas. Más de la mitad de la cúpula de su partido tomó cartas en el asunto nada más verlo venir, lo que ha desembocado con la dimisión del secretario general del PSOE, apenas dos años después de haber llegado al cargo.

Ahora el Partido Socialista tendrá que apechugar y permitir la investidura de Rajoy, pasando inmediatamente a ejercer una férrea y contundente oposición. Unas terceras elecciones, tras la guerra civil comenzada esta semana, sería una catástrofe para el partido. Ese escenario solo lo desea de verdad Podemos. A Pablo Iglesias hay que reconocerle su mérito: en tan solo dos años ha destrozado a los hasta ahora principales partidos de la izquierda española; primero se tragó a Izquierda Unida y ahora ha incendiado el PSOE. Si su tocayo con barba levantara la cabeza…

 

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Cortes

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Por sorprendente que lo parezca, este domingo no elegimos al próximo presidente del Gobierno de España. Los grandes partidos llevan vendiendo desde el comienzo de la Transición que las elecciones generales en España son presidenciales, donde la confianza de los ciudadanos quedaba depositada en uno de los cabezas de lista de los grandes partidos. En este ocasión, con la aparición de nuevas fuerzas mayoritarias, la situación se ha repetido. No, no habrá candidato a presidente del Gobierno hasta que el Rey se lo comunique al presidente del Congreso, algo que, con suerte, ocurrirá a finales de enero.

Conviene recordar que este 20D elegimos a los diputados y senadores que nos representarán directamente en las Cortes Generales la próxima Legislatura. Y, salvo que usted esté censado en Madrid, no podrá votar a ninguno de los “grandes”: Rajoy, Sánchez, Iglesias, Rivera, Garzón o Herzog. Paradojas de la vida, ni Albert ni Alberto podrán votarse a sí mismo. La obsesión por escenificar unas elecciones presidenciales ha llevado a los líderes de Ciudadanos y Unidad Popular a presentarse por Madrid a pesar de no estar censados en esta circunscripción. En el caso de Garzón se pudiera entender, porque con el auge de Podemos le sería difícil salir elegido diputado por su tierra, Málaga. Sin embargo, Rivera tendría asegurado su escaño por Barcelona.

Con todo ello, cuando vayamos este domingo a nuestro colegio electoral, pensemos en los nombres de los diputados y senadores que queremos que sean nuestra voz en las Cortes. Ya lo del presidente del Gobierno será otro cantar. Ah, y no se líen con la papeleta del Senado. Disfrutemos de la única oportunidad que se nos brinda de votar listas abiertas.

La tarea se trae hecha de casa

Rajoy Moncloa

A todos nos ha pasado más de una vez. Por uno u otro motivo, llegamos a clase y, justo cuando el profesor entra por la puerta, nos percatamos de que se nos ha olvidado hacer un ejercicio o, para mayor tragedia, toda la tarea. Entonces, cual correcaminos, intentamos enmendar el error a toda prisa y hacer los deberes como bien podamos, antes de que el profe nos pille con las manos en la masa. Lo que se dice hacer las cosas al trancazo, vamos.

Lo mismo le ha pasado a Rajoy esta semana. Tuvo que escuchar un “viva la república catalana” en el Parlament y presenciar el comienzo de la desconexión soberanista con el Estado para ponerse las pilas. El profesor dio tiempo de sobra a sus alumnos para hacer la tarea con calma y cuidado —tres años, concretamente—, pero el presidente del Gobierno no se dio por enterado hasta que sonó el timbre para entrar en clase. Ahora, deprisa y corriendo, Rajoy está convocado a todos los líderes de los partidos políticos en la Moncloa para buscar aliados frente al independentismo catalán. Está con la soga al cuello. El examen final está fijado para el 20 de diciembre y, si no intenta arreglar las cosas, se puede encontrar con un 5 raspado que, vaya por Dios, puede que no le dé para la nota media.

¿Sirve realmente de algo citar a Sánchez, Rivera, Iglesias, Cospedal, Garzón, Herzog y Duran i Lleida? Tres de ellos no están por la labor de cerrarse en banda ante el independentismo, mientras que el resto (obviando la lealtadad de su secretaria general) defiende la unidad de España a través de una reestructuración del Estado? Federico Quevedo escribía este viernes en El Confidencial que la reacción del presidente del Gobierno sobre Cataluña puede otorgarle en diciembre una cómoda representación en el Congreso que le permita repetir mandato, no descartando, incluso, revalidar la mayoría absoluta. Tengo mis dudas. Hacer la tarea a última hora no suele, por lo general, sacar el curso con un sobresaliente.

Por el medioambiente

Este martes arrancó oficialmente la precampaña y ya nos hemos encontrado con la cara más emotiva de la misma. Greenpeace España acaba de lanzar la iniciativa “Qué político eres”. Esta mañana, las calles de Madrid amanecían empapeladas con los primeros carteles electorales: cinco niños caracterizados como los cinco principales candidatos del 20-D. Mariano Rajoy, Pedro Sánchez, Albert Rivera, Pablo Iglesias y Alberto Garzón en versión mini. Todos ellos aparecían con la frase de Saint-Exupéry “Que el niño que fuiste no se avergüence del adulto que eres”, acompañados con las propuestas electorales en materia de medioambiental que cada uno ha lanzado a lo largo de su vida política.

En una campaña que girará casi exclusivamente sobre la economía y el futuro de España como Estado, es de agradecer que ONGs como Greenpeace pongan el foco en otros temas no menos preocupantes como nuestro entorno. Al fin y al cabo, el dinero, el trabajo y las estructuras políticas son variables y modificables, pero el medioambiente requiere de unos planteamientos sólidos y estables en el tiempo. Falta ver si los candidatos a las Cortes Generales se comprometen honestamente con la conservación de la naturaleza y la emplean como uno de sus principales estandartes en la campaña electoral.  De momento, ya han respondido al pulso en Twitter.

Greenpeace
Foto: Greenpeace España