Adiós, señor Mas

Artur Mas solo Foto: El Confidencial (EFE).

Llega otro 9-N histórico en Cataluña. El año pasado, el simulacro de consulta sobre el futuro político de la comunidad. Este 2015, dos inicios: uno, el del procés hacia la República Catalana; otro, el principio del fin de Artur Mas. La cita es en el Parlament en dos tandas. Por la mañana, la cámara autonómica marcará un antes y un después en su relación con el Estado —¿quitarán la bandera de España del hemiciclo?—. Por la tarde, el presidente en funciones defenderá, como candidato, su programa para ser investido. Será una mera declaración de intenciones, porque todo el mundo da prácticamente por finiquitada la vida política de Mas. La negativa de la CUP a apoyar su investidura derivará en la propuesta de otro candidato, algo difícil, o en unas temidas nuevas elecciones en marzo, donde probablemente volverá a evidenciarse la pérdida de poder de CDC.

El desafío soberanista se está llevando por delante a su principal cartel, algo que debería preocupar en Madrid si se tiene en cuenta que los nuevos líderes del procés, la izquierda independentista, ha expresado por activa y por pasiva su intención de desobedecer al Estado. Con un Gobierno más dialogante en la Moncloa, quizás Mas hubiese cedido en sus pretensiones, pero con ERC y la CUP al mando, no habrá Sánchez ni Iglesias que puedan arreglar eso. Y eso, sinceramente, puede hacer templar a España. Mientras tanto, “adiós, señor Mas”.

Las dos Cataluñas

Que la sociedad catalana estaba dividida por culpa del Procés era evidente. Las elecciones autonómicas del 27 de septiembre no hicieron más que confirmarlo y la constitución del Parlament este lunes ha vuelto a incidir en ello. El punto álgido ha sido el discurso de la nueva presidenta, Carme Forcadell. A pesar de que recalcó varias veces que iba a ser la presidenta de toda Cataluña y que iba a respetar la pluralidad de la cámara legislativa, las constantes referencias a la deriva soberanista, la proclamación del final de la autonomía y el cierre del discurso con un “viva la república catalana” (con la bandera española de fondo) han indicado claramente cuál va a ser su función de aquí en adelante.

Su discurso fue contestado con una sonora ovación en el ala izquierda del hemiciclo. Los 72 diputados de Junts pel Sí y la CUP aplaudieron a Forcadell puestos en pie. El contraste estaba en la derecha, el otro “bando”, como muchos se empeñan en recalcarlo. Los diputados no separatistas permanecieron impertérritos en sus escaños, sin levantarse y con cara de circunstancias.

La legislatura en Cataluña no ha hecho más que comenzar y ya ha quedado de manifiesto que los diputados de Ciutadans, PSC, PP y, en menor medida, Cataluña Sí que es Pot, van a pasarlas canutas durante su estancia en el palacio barcelonés de la Ciutadella. Con mayoría absoluta independentista en el Pleno y en la Mesa, poco podrán hacer cuando lleguen las mociones y leyes claves de esta nueva etapa que hoy se ha abierto al otro lado del Ebro.

Y todavía Mas sigue en funciones.

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Foto: Carles Badia/El Nacional.cat

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