Congreso, capítulo II

Foto: EFE

Hoy no ha habido bebés. Tampoco txarangas valencianas ni otros tantos espectáculos. Después aquel extraño 13 de enero, sus señorías acudían este 19 de julio a un descafeinado día de la marmota en el Congreso. La constitución de la Cámara baja nos deja dos momentos pintorescos. Por un lado, la bochornosa incapacidad de la izquierda (mayoritaria en el hemiciclo) para consensuar un candidato alternativo a Ana Pastor con el que poder presidir un órgano legislativo, que previsiblemente, atará de pies y manos al nuevo Gobierno.

Por otro, la nueva presidenta, la segunda mujer de la historia en presidir el Congreso de los Diputados. A nadie se le escapa que Ana Pastor posee un perfil poco polémico y no mal visto por una gran parte de las fuerzas políticas. Sin embargo, a pesar de haber formado parte en otra ocasión la Mesa del Congreso, tiene una mentalidad más ejecutiva que legislativa. Bastó escuchar el discurso de este martes tras su elección como tercera autoridad del Estado: un desafortunado speech más propio de una rueda de prensa tras un Consejo de Ministros cualquiera del PP que de una presidenta del Parlamento. Aún así, de Ana Pastor se espera que obre con buen hacer y cordura. O, al menos, que lo haga mejor que el inexperto Patxi López en su breve mandato. Tampoco es tan difícil.

Con las Cortes constituidas, las miradas vuelven a centrarse en el calvario para la formación de un Gobierno. Hoy parece más claro que ayer que Rajoy acabará siendo investido con el beneplácito de Ciudadanos, PNV, CC y, quizás, CDC. No obstante, el mandato de Rajoy va a estar marcado por una inestabilidad clara, y es muy difícil, por no decir imposible, que logre completar una legislatura de cuatro años. Tiempo al tiempo.

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La afonía de la voz “fuerte” en Madrid

Ana Oramas

¿Cuál va a ser la estrategia electoral de Coalición Canaria para las generales? Acabo de escuchar a inmortal Ana Oramas en una entrevista en Radio Nacional y, efectivamente, su plan pasa por lo de siempre: CC es el único partido que va defender los intereses de Canarias en Madrid y un grupo parlamentario nacionalista canario fuerte será determinante para el futuro del país. Claro, porque es evidente que los candidatos de otros partidos que se presentan por Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas vienen de la Península…

Coalición se ha visto este año huérfana. Nueva Canarias le ha dado la espantada al concurrir con el PSOE —un error garrafal porque en solitario podrían sacar mucho más en Las Palmas, su gran nicho, pero que adelanta una estrategia a corto plazo en el Parlamento canario— y las negociaciones con el proyecto pleitista de Unidos por Gran Canaria han fracasado. A pesar de todo, Oramas dice en Galcerán aspiran a obtener dos diputados por la provincia tinerfeña (de los siete que se eligen) y uno por la occidental (donde se vota a ocho). Sí que es alto el optimismo de CC. Con el surgimiento de Podemos y Ciudadanos, el escaño de Oramas está en juego, lo que hace casi imposible esperar un segundo diputado nacionalista por Santa Cruz. En Las Palmas, sacar un solo diputado se antoja imposible por la nula presencia de CC en las instituciones grancanaria: ningún concejal en el Ayuntamiento de Las Palmas, un solo consejero en el Cabildo y solo diputado en el Parlamento de Canarias por obra y gracia del sistema electoral, sacando menos votos que otros partidos que se quedaron sin representación en la cámara.

La vieja ATI lleva meses temiéndose un fracaso en las elecciones de diciembre. La pérdida total de representatividad en el Congreso les puede pasar factura a nivel regional en un previsible giro de los acontecimientos que propicien un cambio del Ejecutivo canario y, lo que es aún más grave, otra escisión en el partido. De ahí que su esfuerzo en estos dos meses no sea otro que repetir la matraquilla de “la voz fuerte en Madrid”.