Adéu

Se va Mas. Por lo menos, se va de momento, porque ya ha dicho que da “un paso a un lado” pero sin abandonar la política. Aún no ha aclarado si dejará o no su acta de diputado en el Parlament. Lo que ya es seguro es que el president dejará este domingo el gobierno catalán como si de un mártir se tratase, facilitando (o eso debemos suponer) la continuidad de la vía separatista.

El que acabó con casi 40 años de federación de CiU, el que partió por la mitad a la fantasmagórica Unió, el que dividió a la CUP y, en definitiva, el que enfrentó entre sí al pueblo catalán, se marcha de la primera plana. Mañana habrá un nuevo president mientras el Estado sigue en pausa: Diputación Permanente en ambas cámaras legislativas y Gobierno en funciones.

La hoja de ruta independentista prevé hacer efectiva la secesión catalana en 18 meses. Entre tanto, un nuevo Gobierno de España deberá nacer y gestionar la crisis al otro lado del Ebro; objetivo solo asumible con estabilidad política. Y eso, a día de hoy, parece más una quimera que una opción factible.

De momento, Mas se va.

Adiós, señor Mas

Artur Mas solo Foto: El Confidencial (EFE).

Llega otro 9-N histórico en Cataluña. El año pasado, el simulacro de consulta sobre el futuro político de la comunidad. Este 2015, dos inicios: uno, el del procés hacia la República Catalana; otro, el principio del fin de Artur Mas. La cita es en el Parlament en dos tandas. Por la mañana, la cámara autonómica marcará un antes y un después en su relación con el Estado —¿quitarán la bandera de España del hemiciclo?—. Por la tarde, el presidente en funciones defenderá, como candidato, su programa para ser investido. Será una mera declaración de intenciones, porque todo el mundo da prácticamente por finiquitada la vida política de Mas. La negativa de la CUP a apoyar su investidura derivará en la propuesta de otro candidato, algo difícil, o en unas temidas nuevas elecciones en marzo, donde probablemente volverá a evidenciarse la pérdida de poder de CDC.

El desafío soberanista se está llevando por delante a su principal cartel, algo que debería preocupar en Madrid si se tiene en cuenta que los nuevos líderes del procés, la izquierda independentista, ha expresado por activa y por pasiva su intención de desobedecer al Estado. Con un Gobierno más dialogante en la Moncloa, quizás Mas hubiese cedido en sus pretensiones, pero con ERC y la CUP al mando, no habrá Sánchez ni Iglesias que puedan arreglar eso. Y eso, sinceramente, puede hacer templar a España. Mientras tanto, “adiós, señor Mas”.