Sálvese, soldado Sánchez

pedro sanchez

“Si el PSOE no gana las elecciones, para mí será un fracaso.” Así de contundente se mostró Pedro Sánchez la semana pasada, a pocos días de acabar la campaña. Se lo podía haber ahorrado. Prácticamente ninguna encuesta le daba a los socialistas la victoria en los comicios del 20 de diciembre. Evidentemente, no fallaron. El PSOE se hundió hasta los 90 escaños, veinte menos que los estrepitosos 110 de Rubalcaba. Ciertamente, el contexto actual era muy distinto al de 2011, pero el batacazo del principal partido de la oposición ha sido clamoroso.

Así pues, Pedro Sánchez ha conducido al PSOE a sus peores resultados en la reciente historia democrática española. Sin embargo, la fragmentación del Congreso ha propiciado que el líder de los socialistas tenga en sus manos el futuro del país. Sus 90 diputados (89, si excluimos a Pedro Quevedo, de Nueva Canarias, que ya veremos lo que acaba haciendo) tienen dos opciones igual de complicadas y dolorosas. Por un lado, pueden facilitar mediante la abstención la investidura de Mariano Rajoy o de otro líder del Partido Popular, algo que ya se han apresurado a descartar tajantemente. Por el otro, pueden buscar una alianza multipartita con Podemos y las fuerzas nacionalistas e independentistas para conformar un gobierno de izquierdas. Grave dilema. Salvar al soldado Sánchez se antoja muy complicado cuando las dos opciones pasan por traicionar a sus votantes: permitir un nuevo gobierno de derechas o aceptar un referéndum de autodeterminación en Cataluña, con todo lo que ambas cosas conllevarían.

La otra posibilidad tampoco parece atractiva. Propiciar una repetición de los comicios les haría perder muchos apoyos entre su electorado. El tradicional centro-izquierda socialista tendería a huir hacia una hipotética zona de confort del PP, mientras que el ala más progresista se escabulliría hacia Podemos.

Con todo, el último recurso pasa por enviar a Pedro de vuelta a las aulas universitarias. No redimirá a la nación, pero podrá resguardarse de cualquier bala inesperada. Sálvese, señor Sánchez, aún está a tiempo.

Cortes

fotonoticia_20151214111728_1280

Por sorprendente que lo parezca, este domingo no elegimos al próximo presidente del Gobierno de España. Los grandes partidos llevan vendiendo desde el comienzo de la Transición que las elecciones generales en España son presidenciales, donde la confianza de los ciudadanos quedaba depositada en uno de los cabezas de lista de los grandes partidos. En este ocasión, con la aparición de nuevas fuerzas mayoritarias, la situación se ha repetido. No, no habrá candidato a presidente del Gobierno hasta que el Rey se lo comunique al presidente del Congreso, algo que, con suerte, ocurrirá a finales de enero.

Conviene recordar que este 20D elegimos a los diputados y senadores que nos representarán directamente en las Cortes Generales la próxima Legislatura. Y, salvo que usted esté censado en Madrid, no podrá votar a ninguno de los “grandes”: Rajoy, Sánchez, Iglesias, Rivera, Garzón o Herzog. Paradojas de la vida, ni Albert ni Alberto podrán votarse a sí mismo. La obsesión por escenificar unas elecciones presidenciales ha llevado a los líderes de Ciudadanos y Unidad Popular a presentarse por Madrid a pesar de no estar censados en esta circunscripción. En el caso de Garzón se pudiera entender, porque con el auge de Podemos le sería difícil salir elegido diputado por su tierra, Málaga. Sin embargo, Rivera tendría asegurado su escaño por Barcelona.

Con todo ello, cuando vayamos este domingo a nuestro colegio electoral, pensemos en los nombres de los diputados y senadores que queremos que sean nuestra voz en las Cortes. Ya lo del presidente del Gobierno será otro cantar. Ah, y no se líen con la papeleta del Senado. Disfrutemos de la única oportunidad que se nos brinda de votar listas abiertas.

Tres cuartos

Debate El País
Foto: El País / Paula Casado

Solo queda un mes —¿ya?— para las elecciones generales. El tiempo se ha echado encima y ya están aquí los debates. Hoy se ha hecho público que el primero de ellos, de los fuertes, será el que organice El País el próximo 30 de noviembre Con un formato innovador, internet servirá de plataforma interactiva para acercar a los espectadores las propuestas de tres de los cuatro principales partidos. Sí, solo tres, porque el PP ha declinado participar. Atrás quedó aquello de “no hemos sabido comunicar”, porque parece claro que Rajoy está dispuesto a debatir exclusivamente con Pedro Sánchez. De hecho, si por él fuera, ni siquiera lo haría. El presidente ya ha confesado que su principal rival es él mismo y por todos es conocido su gran predisposición a meter la pata en locuciones sin guion, a pesar del zarpazo que le pegó a Rubalcaba en 2011.

Así pues, el próximo domingo asistiremos a un interesantísimo debate entre Pablo Iglesias, Albert Rivera y Pedro Sánchez. Los líderes de Podemos, Ciudadanos y PSOE acudirán a El País para exhibir sus grandes proyectos para la España del futuro inminente y, de paso, cargar contra los cuatro años de Gobierno popular. Precisamente eso es lo que quiere evitar a toda costa Rajoy, un todos contra él. La gran duda ahora está en ver si esconderse de los debates a más de dos le servirá para algo. El sentido común dice que no, que más bien le pasará factura. Por cierto, Pedro Sánchez ya ha aceptado celebrar dos debates más, ya en campaña, con Rivera e Iglesias, uno en Mediaset y otro en Atresmedia. ¿Qué hará Rajoy?

Tú y Él

Él no te pidió que mataras, insensato. No lo ha hecho en toda la historia de la humanidad y, por supuesto, no lo iba a hacer ahora. Tú y tus “compañeros” (¿acaso se les puede llamar así?) solo se llevaron por el cruel instinto del fanatismo religioso, pensando que el Dios de Abraham, en el que creen unos 3.800 millones de personas (más de la mitad de la población mundial), les pedía combatir al infiel. Muchos como tú y como ellos también lo piensan. No atienden a razón alguna y arrasan con todo lo que encuentran a su paso y que choque con sus planteamientos.

No. No sigas matando en nombre de Él. Millones de musulmanes te lo han gritado: “No en mi nombre”. Judíos y cristianos también. No tienes derecho a dañarnos aún más. No pongas la religión por bandera en esta locura. Bastantes muertes ha causado ya el fanatismo religioso a lo largo de los siglos para que tú sigas ahora ampliando la lista. ¡Para!

Pero no, tú no lo entiendes. No vas a cambiar de opinión. Vas a seguir planeando acabar con todo aquel que no piensa igual que tú. Piensas conquistar el mundo entero derramando sangre para ofrecérselo a un Dios que aborrece lo que haces. No tienes la más mínima intención de parar hasta ver conseguido tu propósito. Aunque la inmolación te lleve por delante. ¿Realmente te crees un mártir? ¿Aspiras a llegar al Cielo a costa de la vida de los demás?

Y, mientras tanto, ¿qué hacemos nosotros contigo? ¿Bombardeamos tus posiciones en Oriente Medio? ¿Quieres que te sigamos el juego y nos incorporemos a la cruzada? Muchos creen que esa es la solución. Yo no lo veo así. ¿Qué ganamos matándote? Poco, créeme. Lo preocupante es que, de momento, no aparecen alternativas esperanzadoras. Eso sí, mientras tanto, seguiremos recibiendo con los brazos abiertos a aquellos inocentes que huyen de ti, a riesgo de que se nos cuelen otros como tú. Pero quizás así te demostremos que no somos iguales.

Sé que no lo vas a hacer, pero me gustaría que te lo pensaras. ¿Hasta cuándo vamos a tener que aguantarte? Recapacita.

Ecclesia
Foto: Ecclesia.

Los valores de un continente

http://www.elconfidencial.com/mundo/2015-11-13/tiroteo-paris-muertos_1096160/
Foto: Reuters

Cuando todo el mundo especula, cuando empezamos a construir historias en nuestra cabeza con más sentimiento que razón, cuando el terror se apodera de nosotros… solo queda una cosa por hacer: parar. Sí, parar, tomar aire y pensar.

Francia está siendo últimamente cruel objetivo del terrorismo más despiadado, venga de donde venga. Esta noche las palabras no salen con fluidez. Cuando ocurre este tipo de acontecimientos nos cuestionamos la espontaneidad de la vida y si de verdad la existencia humana tiene algún valor. 40, 60 personas… ¿Son simples números? ¿Qué rostros están detrás de esas cifras de inocentes? ¿Qué piensa un terrorista cuando planea su objetivo?

Europa no ha tenido nunca una historia fácil, pero en las últimas décadas ha sido ejemplo de convivencia e integración. Muchos comentarios aparecerán en los próximos días poniendo en duda esta afirmación. Por el bien de todos, Dios quiera que Europa siga abanderando la fraternidad humana. Si no, podremos empezar a preocuparnos de verdad.

Descansen en paz.

//platform.twitter.com/widgets.js