Pactito hacia la izquierda

Pedro-Sanchez-Albert-Rivera-acuerdo

Centro-izquierda y centro-embarrado se han puesto manos a la obra. El pacto de legislatura (¿y algo más?) suscrito entre el PSOE y Ciudadanos es ambicioso y sería bastante prometedor si no fuera por el capricho de la aritmética parlamentaria que lleva desde el 2 de febrero diciendo lo mismo: Pedro Sánchez no suma para formar Gobierno. No, no y no. El candidato socialista sigue sin contar con los apoyos suficientes para alcanzar la Moncloa. El acuerdo con Albert Rivera es, sin duda, interesante e innovador, pero amenaza con quedar en agua de borrajas si Ferraz no consigue la abstención del Partido Popular o Podemos.

Repasemos los números. Hasta la fecha, Pedro cuenta con 131 votos, a saber: los 89 diputados del grupo socialista, los 4o de Ciudadanos, el voto de Nueva Canarias (que concurrió junto con los socialistas en las elecciones de diciembre) y el de Coalición Canaria (que se da por hecho aunque tendrá que ratificarse este sábado). Insuficiente e imposible que el próximo 2 de marzo obtenga los 176 síes de la añorada mayoría absoluta. La fecha clave es, por tanto, 48 horas después. El sábado, 5 de marzo, Pedro Sánchez podría convertirse en el séptimo presidente de la reciente democracia española si Rajoy o Iglesias hicieran la vista gorda y se abstuvieran.

¿Y cómo conseguir esas abstenciones? Con el acuerdo de gobierno presentado este miércoles. Una lectura más o menos detallada del documento refleja su clara orientación izquierdista que, en una situación lógica, bastaría para que Podemos facilitase la investidura de Sánchez. Sí, en una situación lógica, adjetivo que, en lo que llevamos de año, no puede aplicarse al partido morado. Podemos quiere nuevas elecciones y no va a parar hasta conseguirlas.

Así las cosas, la otra opción es la abstención del PP, algo en teoría aún más difícil por varios motivos: porque implicaría dejar gobernar a un partido que perdió las elecciones y cosechó el peor resultado de la democracia, porque el desprecio de los socialistas ha sido constante y porque, simplemente, es el PSOE. Ciudadanos tiene ahora la difícil tarea de conseguir hacer cambiar de opinión a los populares, pero la cosa pinta bastante mal.

De momento, el primer gran paso hacia la investidura del soldado Sánchez está dado con el “acuerdo para un gobierno reformista y de progreso”. En los próximos días sabremos si los líderes políticos continúan despejando el camino o si, por el contrario, son incapaces de avanzar a causa de la vegetación y las fieras de la selva.

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Bochorno parlamentario

Negociaciones retransmitidas en directo cual comedia de televisión, lista de ministros sin presidente, desafíos y desprecios a su hipotético compañero de cama… ¿De verdad quiere pactar Podemos con el PSOE?

No, en absoluto. El único objetivo de Pablo Iglesias es llevar a los socialistas a unas nuevas elecciones en las que tendrían todas las papeletas para sobrepasarlos en votos y escaños. No hay voluntad real de acuerdo. Los mismos que ayer gritaban en la calle que PP y PSOE formaban parte de la “maldita casta” ahora ofrecen a Pedro Sánchez una cesta repletas de manzanas podridas. Pero en Ferraz, que ven el moho de la manzana desde lejos, se resisten a tomar una decisión. Un pacto con Podemos, aceptando el derecho de autodeterminación de las regiones y entregando carteras tan fundamentales como Defensa, Justicia o Economía sería insoportable para un Sánchez presionado por la vieja guardia de centro izquierda socialista. Por contra, un pacto con el PP significaría su muerte prematura, mientras que unas nuevas elecciones confirmarían su fracaso al frente del partido.

Por si eso fuera poco, Rajoy, que en ocasiones sorprende con una grata lucidez, decidía renunciar a presentarse al debate de no-investidura, cuando el rey se lo había ofrecido en la Zarzuela. En el PP quieren que sea Sánchez quien acuda al Congreso de forma prematura, sin haber cerrado un pacto con Podemos e Izquierda Unida. Así, su fracaso parlamentario llevaría a Rajoy a volver a intentar ese “Gobierno de amplio espectro” que, solo quizás, se podría encarar en otras circunstancias (Susana).

Y, mientras, Ciudadanos intenta llamar la atención con sucesivos cambios de discursos una vez han chocado con la pared de la insuficiente representación parlamentario. Los 40 votos naranjas, tal y como están planteadas las cosas a día de hoy, no sirven para nada. Por ello, no es raro ver estos días a un Rivera nervioso que se teme lo peor, unas elecciones en mayo que lo aboquen a unos resultados aún peores.

El nuevo escenario político arrojado por las urnas el pasado 20 de diciembre pedía ser encarado con responsabilidad y coherencia. Los que pretendían que esto fuese una segunda Transición han sido aplastados por la triste realidad. ¿Cómo osamos compararnos con los padres del consenso posfranquista? Lo de este 2016 es un espectáculo lamentable de tal calibre que difícilmente puede concitar acuerdos históricos.

Esto no fue lo que votamos en diciembre.

Chaíto, Pedro

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Foto: Reuters.

Todos a por el PSOE. Esa parece ser la máxima que el resto de partidos se esfuerzan en repetir en la recta final de la campaña. Por un lado, el PP apela al miedo para evitar que el centro social español gire al centroizquierda y pueda repetir los desastres de la última legislatura de Zapatero. Por el otro, Podemos y Ciudadanos buscan robar el mayor número de votos posibles a los socialistas y luchar por la medalla de plata, esa que a partir de enero abrirá las puertas de la Moncloa.

Así las cosas, las dosis de postureo diario a la que nos ha acostumbrado Pdro Snchz no están dando el resultado esperado por Ferraz (¿acaso esperaban otra cosa?). El chico de la sonrisa cinematográfica y la camisa blanca poco más puede hacer para intentar remontar el vuelo de aquí al próximo domingo. La catástrofe se acerca. ¿Se acuerdan de la tragedia de los 110 escaños de Rubalcaba en 2011? Fueron los peores resultados del PSOE en democracia. Ahora, con Podemos y Ciudadanos (aunque el mérito no es solo de ellos), todo apunta a que los socialistas bajarán de la barrera psicológica de los 90 diputados y tendrán muy difícil formar Gobierno: Rivera dice que se niega a apoyarles y con los votos de Iglesias no llegarían ni de broma a la mayoría absoluta.

Abran paso a Susana.

Cambio de cartas

A estas alturas de la película electoral a pocos sorprende la decisión de Mr Rajoy de huir de los debates a cuatro con Sánchez, Rivera e Iglesias. Sin embargo, no es menos cierto que la postura del aún presidente del Gobierno choca con aquellas afirmaciones de los líderes populares reconociendo, tras el batacazo autonómico y municipal de mayo, que les había “faltado piel”. ¿Qué lógica tiene lamentar la poca capacidad de comunicación y, meses después, esquivar los debates electorales con sus principales adversarios? ¿De qué sirve dejarse ver por todo un abanico de programas televisivos y radiofónicos más próximos al entretenimiento cuando el presidente de un grupo parlamentario con mayoría absoluta es incapaz de sentarse a confrontar ideas con sus rivales?

Muchos pueden ser los motivos por los que Rajoy ha rechazado participar en los debates a cuatro fijados, hasta ahora, por El PaísAtresmedia. Plasmémolos, si gustan, en una lista:

Rajoy no va al debate porque….

  • Teme someterse al todos contra él.
  • No goza de la capacidad oratoria de Sánchez, Rivera e Iglesias.
  • El contraste generacional sería sonrojante.
  • Soraya será la líder de la oposición en la próxima legislatura.
  • Soraya es realmente quien controla el programa electoral del PP.
  • Soraya, en definitiva, es mejor.

Sí, pero… ¿Soraya da más votos que Rajoy? Las elecciones generales en España son percibidas por la inmensa mayoría de la población como unas elecciones presidenciales. Soraya va de número 2 al Congreso por Madrid. Los votantes del PP acudirán a las urnas pensando en Rajoy, no en ella, por lo que sería lógico que la persona que diera la cara en campaña fuera el presidente del partido.

Puede que a estas alturas se hayan hecho un lío como yo y no sepan si la ausencia de Rajoy beneficia a los otros tres o les perjudica por la mejorada imagen que dará la vicepresidenta del Gobierno. ¿Saben qué? Esperemos al próximo 7 de diciembre. Tres hombres se batirán a duelo contra una sola mujer. ¿Saldrá triunfante de cara a los próximos cuatro años?

Tres cuartos

Debate El País
Foto: El País / Paula Casado

Solo queda un mes —¿ya?— para las elecciones generales. El tiempo se ha echado encima y ya están aquí los debates. Hoy se ha hecho público que el primero de ellos, de los fuertes, será el que organice El País el próximo 30 de noviembre Con un formato innovador, internet servirá de plataforma interactiva para acercar a los espectadores las propuestas de tres de los cuatro principales partidos. Sí, solo tres, porque el PP ha declinado participar. Atrás quedó aquello de “no hemos sabido comunicar”, porque parece claro que Rajoy está dispuesto a debatir exclusivamente con Pedro Sánchez. De hecho, si por él fuera, ni siquiera lo haría. El presidente ya ha confesado que su principal rival es él mismo y por todos es conocido su gran predisposición a meter la pata en locuciones sin guion, a pesar del zarpazo que le pegó a Rubalcaba en 2011.

Así pues, el próximo domingo asistiremos a un interesantísimo debate entre Pablo Iglesias, Albert Rivera y Pedro Sánchez. Los líderes de Podemos, Ciudadanos y PSOE acudirán a El País para exhibir sus grandes proyectos para la España del futuro inminente y, de paso, cargar contra los cuatro años de Gobierno popular. Precisamente eso es lo que quiere evitar a toda costa Rajoy, un todos contra él. La gran duda ahora está en ver si esconderse de los debates a más de dos le servirá para algo. El sentido común dice que no, que más bien le pasará factura. Por cierto, Pedro Sánchez ya ha aceptado celebrar dos debates más, ya en campaña, con Rivera e Iglesias, uno en Mediaset y otro en Atresmedia. ¿Qué hará Rajoy?