Adéu

Se va Mas. Por lo menos, se va de momento, porque ya ha dicho que da “un paso a un lado” pero sin abandonar la política. Aún no ha aclarado si dejará o no su acta de diputado en el Parlament. Lo que ya es seguro es que el president dejará este domingo el gobierno catalán como si de un mártir se tratase, facilitando (o eso debemos suponer) la continuidad de la vía separatista.

El que acabó con casi 40 años de federación de CiU, el que partió por la mitad a la fantasmagórica Unió, el que dividió a la CUP y, en definitiva, el que enfrentó entre sí al pueblo catalán, se marcha de la primera plana. Mañana habrá un nuevo president mientras el Estado sigue en pausa: Diputación Permanente en ambas cámaras legislativas y Gobierno en funciones.

La hoja de ruta independentista prevé hacer efectiva la secesión catalana en 18 meses. Entre tanto, un nuevo Gobierno de España deberá nacer y gestionar la crisis al otro lado del Ebro; objetivo solo asumible con estabilidad política. Y eso, a día de hoy, parece más una quimera que una opción factible.

De momento, Mas se va.

Respetémoslos

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Foto: EFE

Es muy triste que situaciones tan loables como la sustitución de la zona VIP por una para discapacitados en la cabalgata de Reyes madrileña queden ensombrecidas por decisiones inoportunas, incomprensibles y, sobre todo, innecesarias.

Efectivamente, me refiero al brusco cambio en la puesta de escena del desfile del 5 de enero por la capital de España. A estas alturas de la película pocas dudas quedan de que cambiar a Melchor por Merlín —digan lo que digan, ese señor era mago, pero no rey—o vestir a Gaspar con un traje de Ágatha Ruiz de la Prada tienen un trasfondo político. Ahora Madrid, el partido que gobierna el Ayuntamiento capitalino, lleva meses afanándose por limpiar todo rastro de la anterior gestión pepera en el consistorio. No cabe duda de que en muchísimas cosas es necesario hacerlo, pero me pregunto si el juego político debe trasladarse a un día tan ilusionante como la Víspera de Reyes.

No se equivoquen, una cabalgata nada tiene que ver con la política. Los miles de niños que abarrotan cada año el Paseo de la Castellana lo hacen para ver de cerca a sus héroes, a sus magos, no a aplaudir o abuchear a Manuela Carmena. Por mucho que se quiera borrar toda huella religiosa y aunque desconozcan el significado de la palabra Epinafía, por favor, respetemos a los niños.

Sálvese, soldado Sánchez

pedro sanchez

“Si el PSOE no gana las elecciones, para mí será un fracaso.” Así de contundente se mostró Pedro Sánchez la semana pasada, a pocos días de acabar la campaña. Se lo podía haber ahorrado. Prácticamente ninguna encuesta le daba a los socialistas la victoria en los comicios del 20 de diciembre. Evidentemente, no fallaron. El PSOE se hundió hasta los 90 escaños, veinte menos que los estrepitosos 110 de Rubalcaba. Ciertamente, el contexto actual era muy distinto al de 2011, pero el batacazo del principal partido de la oposición ha sido clamoroso.

Así pues, Pedro Sánchez ha conducido al PSOE a sus peores resultados en la reciente historia democrática española. Sin embargo, la fragmentación del Congreso ha propiciado que el líder de los socialistas tenga en sus manos el futuro del país. Sus 90 diputados (89, si excluimos a Pedro Quevedo, de Nueva Canarias, que ya veremos lo que acaba haciendo) tienen dos opciones igual de complicadas y dolorosas. Por un lado, pueden facilitar mediante la abstención la investidura de Mariano Rajoy o de otro líder del Partido Popular, algo que ya se han apresurado a descartar tajantemente. Por el otro, pueden buscar una alianza multipartita con Podemos y las fuerzas nacionalistas e independentistas para conformar un gobierno de izquierdas. Grave dilema. Salvar al soldado Sánchez se antoja muy complicado cuando las dos opciones pasan por traicionar a sus votantes: permitir un nuevo gobierno de derechas o aceptar un referéndum de autodeterminación en Cataluña, con todo lo que ambas cosas conllevarían.

La otra posibilidad tampoco parece atractiva. Propiciar una repetición de los comicios les haría perder muchos apoyos entre su electorado. El tradicional centro-izquierda socialista tendería a huir hacia una hipotética zona de confort del PP, mientras que el ala más progresista se escabulliría hacia Podemos.

Con todo, el último recurso pasa por enviar a Pedro de vuelta a las aulas universitarias. No redimirá a la nación, pero podrá resguardarse de cualquier bala inesperada. Sálvese, señor Sánchez, aún está a tiempo.

Cortes

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Por sorprendente que lo parezca, este domingo no elegimos al próximo presidente del Gobierno de España. Los grandes partidos llevan vendiendo desde el comienzo de la Transición que las elecciones generales en España son presidenciales, donde la confianza de los ciudadanos quedaba depositada en uno de los cabezas de lista de los grandes partidos. En este ocasión, con la aparición de nuevas fuerzas mayoritarias, la situación se ha repetido. No, no habrá candidato a presidente del Gobierno hasta que el Rey se lo comunique al presidente del Congreso, algo que, con suerte, ocurrirá a finales de enero.

Conviene recordar que este 20D elegimos a los diputados y senadores que nos representarán directamente en las Cortes Generales la próxima Legislatura. Y, salvo que usted esté censado en Madrid, no podrá votar a ninguno de los “grandes”: Rajoy, Sánchez, Iglesias, Rivera, Garzón o Herzog. Paradojas de la vida, ni Albert ni Alberto podrán votarse a sí mismo. La obsesión por escenificar unas elecciones presidenciales ha llevado a los líderes de Ciudadanos y Unidad Popular a presentarse por Madrid a pesar de no estar censados en esta circunscripción. En el caso de Garzón se pudiera entender, porque con el auge de Podemos le sería difícil salir elegido diputado por su tierra, Málaga. Sin embargo, Rivera tendría asegurado su escaño por Barcelona.

Con todo ello, cuando vayamos este domingo a nuestro colegio electoral, pensemos en los nombres de los diputados y senadores que queremos que sean nuestra voz en las Cortes. Ya lo del presidente del Gobierno será otro cantar. Ah, y no se líen con la papeleta del Senado. Disfrutemos de la única oportunidad que se nos brinda de votar listas abiertas.