Fue un domingo

Aquel domingo, el pueblo amaneció distinto. Conformen avanzaban las horas y la preocupación se transformaba en desasosiego, los periodistas iban ocupando posiciones en los alrededores de la plaza. Sentados en las escalinatas del antiguo convento, hablaban por teléfono y escribían en sus libretas las noticias que iban llegando desde Las Portelas.

La tragedia se confirmaba al mediodía. Ginés, Estefanía, Javier, Maurizio, Juan Luis y Eduardo dejaron su vida atrás en aquella maldita galería que, paradójicamente, era y sigue siendo fuente de vida para el pueblo. El resto de sus compañeros, la gran mayoría, lograron salvarla gracias a la heroica labor de los miembros de seguridad y emergencias. Pero el dolor de las familias de los excursionistas fallecidos es imposible de cicatrizar, máxime cuando los responsables del accidente, condenados por la Justicia, aún no han pedido perdón.

Ha pasado ya una década. Yo apenas tenía 13 años, pero nunca olvidaré la tristeza que invadió a Los Silos ese 11 de febrero por la mañana. También los días posteriores, en los que los homenajes se sucedieron. No era nada normal que tu pueblo abriese prácticamente todos los telediarios del país ese día. De hecho, no ha vuelto a repetirse. Ni falta que hace, porque eso implicaría asistir casi con total seguridad a otra tragedia.

He estado en tres ocasiones en la Piedra de los Cochinos. Duele decirlo, pero una de las páginas más tristes de la historia de Los Silos se escribió en el lugar más bonito del municipio. Precisamente el encanto que tiene el lugar fue el que llegó a ese grupo de excursionistas a visitarlo. Un cúmulo de circunstancias hicieron que confundieran el canal con la galería, ahora cerrada a cal y canto.

Quiero seguir yendo a la Piedra de los Cochinos. La tragedia de febrero de 2007 no podrá borrar nunca la belleza del corazón del macizo de Teno. Quiero creer que Ginés, Estefanía, Javier, Maurizio, Juan Luis y Eduardo, desde allá arriba y con el amor que tenían a la naturaleza isleña, coincidirán conmigo.

Artículo publicado en Daute Digital.

 

 

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Cómo evitar unas (malditas) terceras elecciones

Debate a cuatro

Visto lo visto en el que se presumía un histórico debate a cuatro entre los líderes de PP, PSOE, Podemos y Ciudadanos, las opciones para formar un Gobierno (por muy débil que este sea) a partir del próximo 27 de junio son muy limitadas. Si, a tenor de las últimas encuestas, Podemos confirma el sorpasso a los socialistas, las complicaciones son aún mayores.

Partiendo de que Pedro Sánchez asegura por activa y por pasiva que no pactará con el PP, y que Podemos y Ciudadanos son incompatibles, constituir un Ejecutivo en verano con sorpasso incluido pasa irremediablemente por:

  • Un Gobierno del PP con el beneplácito, pasivo o activo, de Ciudadanos y PSOE, pero sin Sánchez al frente de los socialistas y, muy probablemente, con Rajoy fuera de la Moncloa.
  • Un Gobierno de PSOE y Ciudadanos, reeditando el pacto de marzo, con la abstención del PP o de Podemos, si aceptan, eso sí, el reto de Jordi Sevilla:
  • Un Gobierno de Podemos y PSOE, o de Podemos en solitario, certificando la muerte de la socialdemocracia histórica española.

Tres opciones casi surrealistas que, de una u otra forma, marcarían la historia del país. Solo quedaría una bala en la recámara para conformar, quizás, la alternativa más factible: que no hubiese sorpasso y el PSOE estuviese dispuesto a incorporar a Podemos a un Gobierno presidido por un socialista… ¿por cuánto tiempo?

Hagan sus apuesta. Ya queda poco.

Ganas de llorar

Facepalm

Aún con apenas cuatro meses de recorrido, 2016 va camino de ser recordado en nuestro país como el año del fracaso colectivo. Más de 100 días después de las elecciones generales, España sigue sin Gobierno. Peor todavía: España se prepara para volver a las urnas. Apunten (si no lo han hecho ya) la fecha del 26 de junio en sus agendas. Si puede ser, dejen las vacaciones para julio o agosto, porque lo más probable a día de hoy es que ese domingo veraniego tengamos que acudir a meter dos sobres en sendas urnas. Eso sí, el contenido de ambos se antoja más impredecible que nunca.

Los ilusos que aún soñábamos con un llegar a un acuerdo en estas semanas hemos visto tirada por la borda toda esperanza tras la penosa reunión a tres entre los partidos llamados a cambiar el rumbo del país. Ni el PSOE, Ciudadanos, ni desde luego Podemos, han sido capaces de anteponer sus intereses partidistas a los de su país. Al menos ese es el aroma que se desprende. Mientras, en el Partido Popular contemplan con honda satisfacción el irremediable transcurso del tiempo, lamentablemente esperanzados de que unas nuevas elecciones traigan consigo un aumento de la abstención y beneficien a la formación más votada: ellos.

Así las cosas, no es de extrañar que la sensación de coger las maletas y salir corriendo de este denostado país aumenten conformen pasan los días. No es descartable cualquier jugada maestra de última hora (véase Cataluña), pero la realidad constata una España herida, fracasada por su sistema político, cuyos protagonistas ya se han apresurado a señalar culpables ante el adelantado electoral. Afortunadamente, la última palabra las tenemos nosotros. Ya nos encargaremos próximamente de señalar democráticamente a los responsables. Quizás los de arriba se sorprendan.

Sálvese, soldado Sánchez

pedro sanchez

“Si el PSOE no gana las elecciones, para mí será un fracaso.” Así de contundente se mostró Pedro Sánchez la semana pasada, a pocos días de acabar la campaña. Se lo podía haber ahorrado. Prácticamente ninguna encuesta le daba a los socialistas la victoria en los comicios del 20 de diciembre. Evidentemente, no fallaron. El PSOE se hundió hasta los 90 escaños, veinte menos que los estrepitosos 110 de Rubalcaba. Ciertamente, el contexto actual era muy distinto al de 2011, pero el batacazo del principal partido de la oposición ha sido clamoroso.

Así pues, Pedro Sánchez ha conducido al PSOE a sus peores resultados en la reciente historia democrática española. Sin embargo, la fragmentación del Congreso ha propiciado que el líder de los socialistas tenga en sus manos el futuro del país. Sus 90 diputados (89, si excluimos a Pedro Quevedo, de Nueva Canarias, que ya veremos lo que acaba haciendo) tienen dos opciones igual de complicadas y dolorosas. Por un lado, pueden facilitar mediante la abstención la investidura de Mariano Rajoy o de otro líder del Partido Popular, algo que ya se han apresurado a descartar tajantemente. Por el otro, pueden buscar una alianza multipartita con Podemos y las fuerzas nacionalistas e independentistas para conformar un gobierno de izquierdas. Grave dilema. Salvar al soldado Sánchez se antoja muy complicado cuando las dos opciones pasan por traicionar a sus votantes: permitir un nuevo gobierno de derechas o aceptar un referéndum de autodeterminación en Cataluña, con todo lo que ambas cosas conllevarían.

La otra posibilidad tampoco parece atractiva. Propiciar una repetición de los comicios les haría perder muchos apoyos entre su electorado. El tradicional centro-izquierda socialista tendería a huir hacia una hipotética zona de confort del PP, mientras que el ala más progresista se escabulliría hacia Podemos.

Con todo, el último recurso pasa por enviar a Pedro de vuelta a las aulas universitarias. No redimirá a la nación, pero podrá resguardarse de cualquier bala inesperada. Sálvese, señor Sánchez, aún está a tiempo.