No maten al mensajero

Dicen que los periodistas somos como las murgas: criticamos a todos pero luego nos enrabietamos cuando lo hacen con nosotros. Es una conclusión a la que en ocasiones se llega de forma sencilla, pero que esconde detrás algunas inexactitudes.

Los periodistas no criticamos… o no deberíamos criticar. Los periodistas tenemos la obligación moral de poner el foco en aquello que no cuadra, que cojea o que, sencillamente, no es verdad. Cuando un periodista se hace eco de una información que es negativa para terceras personas, ¿de verdad está poniendo el dedo acusador sobre ellas o simplemente está limitándose a contar un hecho objetivo?

¿Nos enfadamos los periodistas por recibir críticas? Depende

Es muy fácil matar al mensajero. Los periodistas somos muchas veces portadores de malas noticias o de declaraciones incómodas de otros protagonistas. Injustamente, la crítica recae sobre nosotros, en lugar de reflexionar sobre los motivos que han producido esas informaciones.

¿Nos enfadamos los periodistas por recibir críticas? Depende. Las merecidas se asumen con humildad y se buscan los mecanismos necesarios para no volver a meter la pata. Pero las injustas muchas veces duelen, sobre todo, cuando provienen de cerca.

El periodismo no es una profesión para hacer amigos, sino para contar la verdad. Eso no significa que los profesionales del gremio nos aislemos detrás de una pantalla. No, pero no debemos cejar en nuestra obligación de contar lo que pasa con honestidad y recurriendo, cuantas veces sean necesarias, a la hemeroteca y sus contradicciones, al ocultismo y su falta de transparencia, o a la simple mentira y su intento de tergirversar las cosas.

No estamos en el mundo para pasar sin hacer ruido.

Artículo publicado en Daute Digital.

Chaíto, Pedro

debate-elpais-pedro-sanchez-reuters
Foto: Reuters.

Todos a por el PSOE. Esa parece ser la máxima que el resto de partidos se esfuerzan en repetir en la recta final de la campaña. Por un lado, el PP apela al miedo para evitar que el centro social español gire al centroizquierda y pueda repetir los desastres de la última legislatura de Zapatero. Por el otro, Podemos y Ciudadanos buscan robar el mayor número de votos posibles a los socialistas y luchar por la medalla de plata, esa que a partir de enero abrirá las puertas de la Moncloa.

Así las cosas, las dosis de postureo diario a la que nos ha acostumbrado Pdro Snchz no están dando el resultado esperado por Ferraz (¿acaso esperaban otra cosa?). El chico de la sonrisa cinematográfica y la camisa blanca poco más puede hacer para intentar remontar el vuelo de aquí al próximo domingo. La catástrofe se acerca. ¿Se acuerdan de la tragedia de los 110 escaños de Rubalcaba en 2011? Fueron los peores resultados del PSOE en democracia. Ahora, con Podemos y Ciudadanos (aunque el mérito no es solo de ellos), todo apunta a que los socialistas bajarán de la barrera psicológica de los 90 diputados y tendrán muy difícil formar Gobierno: Rivera dice que se niega a apoyarles y con los votos de Iglesias no llegarían ni de broma a la mayoría absoluta.

Abran paso a Susana.