“Patrimonio a dos velocidades”, en Daute Digital

Hoy escribo en Daute Digital sobre las dos velocidades existentes en mi comarca, la Isla Baja, respecto a la potenciación del patrimonio histórico y etnográfico. Es evidente que Garachico lleva mucha ventaja sobre el resto, principalmente, Los Silos y El Tanque.

El caso de Los Silos me duele especialmente por ser mi pueblo. Precisamente la semana pasaba entrevistaba a Pedro Báez, un enamorado del municipio y que tiene, como yo, una espina clavada por no conseguir despertar del todo el interés de los vecinos por las auténticas joyas que tenemos en Los Silos.

Seguiremos intentando darle la vuelta a la tortilla.

Tienes mi artículo en este enlace.

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Lo que los votos se llevó

Pedro Sánchez dimite

España necesita un PSOE fuerte. La frase, a pesar de ser muy recurrente, es verdad. Pero en estos instantes el PSOE es un flan. Estamos asistiendo a una época histórica en la democracia española que a punto ha estado de llevarse por delante al partido referente de la izquierda nacional.

Nunca antes se había visto una rebelión interna tan voraz contra el líder de una formación política en tan poco tiempo. La gota que colmó la paciencia de muchos fue el batacazo de las elecciones gallegas y vascas del domingo, y ha acabado seis días después con el secretario general de los socialistas.

Seguramente Pedro Sánchez se merecía un final más digno, aunque quizás no ha dicho su última palabra. Ante el dilema de terceras elecciones o facilitar un gobierno del PP, la opción personal más factible hubiese sido la dimisión inmediata la noche del 26 de junio, tras cosechar por segunda vez consecutiva el peor resultado de la reciente historia democrática para el PSOE. En cambio, Pedro no se bajó del caballo y, remando contracorriente, aparentó buscar un gobierno progresista con Podemos y bendecido por las fuerzas nacionalistas e independentistas. Más de la mitad de la cúpula de su partido tomó cartas en el asunto nada más verlo venir, lo que ha desembocado con la dimisión del secretario general del PSOE, apenas dos años después de haber llegado al cargo.

Ahora el Partido Socialista tendrá que apechugar y permitir la investidura de Rajoy, pasando inmediatamente a ejercer una férrea y contundente oposición. Unas terceras elecciones, tras la guerra civil comenzada esta semana, sería una catástrofe para el partido. Ese escenario solo lo desea de verdad Podemos. A Pablo Iglesias hay que reconocerle su mérito: en tan solo dos años ha destrozado a los hasta ahora principales partidos de la izquierda española; primero se tragó a Izquierda Unida y ahora ha incendiado el PSOE. Si su tocayo con barba levantara la cabeza…

 

Congreso, capítulo II

Foto: EFE

Hoy no ha habido bebés. Tampoco txarangas valencianas ni otros tantos espectáculos. Después aquel extraño 13 de enero, sus señorías acudían este 19 de julio a un descafeinado día de la marmota en el Congreso. La constitución de la Cámara baja nos deja dos momentos pintorescos. Por un lado, la bochornosa incapacidad de la izquierda (mayoritaria en el hemiciclo) para consensuar un candidato alternativo a Ana Pastor con el que poder presidir un órgano legislativo, que previsiblemente, atará de pies y manos al nuevo Gobierno.

Por otro, la nueva presidenta, la segunda mujer de la historia en presidir el Congreso de los Diputados. A nadie se le escapa que Ana Pastor posee un perfil poco polémico y no mal visto por una gran parte de las fuerzas políticas. Sin embargo, a pesar de haber formado parte en otra ocasión la Mesa del Congreso, tiene una mentalidad más ejecutiva que legislativa. Bastó escuchar el discurso de este martes tras su elección como tercera autoridad del Estado: un desafortunado speech más propio de una rueda de prensa tras un Consejo de Ministros cualquiera del PP que de una presidenta del Parlamento. Aún así, de Ana Pastor se espera que obre con buen hacer y cordura. O, al menos, que lo haga mejor que el inexperto Patxi López en su breve mandato. Tampoco es tan difícil.

Con las Cortes constituidas, las miradas vuelven a centrarse en el calvario para la formación de un Gobierno. Hoy parece más claro que ayer que Rajoy acabará siendo investido con el beneplácito de Ciudadanos, PNV, CC y, quizás, CDC. No obstante, el mandato de Rajoy va a estar marcado por una inestabilidad clara, y es muy difícil, por no decir imposible, que logre completar una legislatura de cuatro años. Tiempo al tiempo.

Cómo evitar unas (malditas) terceras elecciones

Debate a cuatro

Visto lo visto en el que se presumía un histórico debate a cuatro entre los líderes de PP, PSOE, Podemos y Ciudadanos, las opciones para formar un Gobierno (por muy débil que este sea) a partir del próximo 27 de junio son muy limitadas. Si, a tenor de las últimas encuestas, Podemos confirma el sorpasso a los socialistas, las complicaciones son aún mayores.

Partiendo de que Pedro Sánchez asegura por activa y por pasiva que no pactará con el PP, y que Podemos y Ciudadanos son incompatibles, constituir un Ejecutivo en verano con sorpasso incluido pasa irremediablemente por:

  • Un Gobierno del PP con el beneplácito, pasivo o activo, de Ciudadanos y PSOE, pero sin Sánchez al frente de los socialistas y, muy probablemente, con Rajoy fuera de la Moncloa.
  • Un Gobierno de PSOE y Ciudadanos, reeditando el pacto de marzo, con la abstención del PP o de Podemos, si aceptan, eso sí, el reto de Jordi Sevilla:
  • Un Gobierno de Podemos y PSOE, o de Podemos en solitario, certificando la muerte de la socialdemocracia histórica española.

Tres opciones casi surrealistas que, de una u otra forma, marcarían la historia del país. Solo quedaría una bala en la recámara para conformar, quizás, la alternativa más factible: que no hubiese sorpasso y el PSOE estuviese dispuesto a incorporar a Podemos a un Gobierno presidido por un socialista… ¿por cuánto tiempo?

Hagan sus apuesta. Ya queda poco.

Ganas de llorar

Facepalm

Aún con apenas cuatro meses de recorrido, 2016 va camino de ser recordado en nuestro país como el año del fracaso colectivo. Más de 100 días después de las elecciones generales, España sigue sin Gobierno. Peor todavía: España se prepara para volver a las urnas. Apunten (si no lo han hecho ya) la fecha del 26 de junio en sus agendas. Si puede ser, dejen las vacaciones para julio o agosto, porque lo más probable a día de hoy es que ese domingo veraniego tengamos que acudir a meter dos sobres en sendas urnas. Eso sí, el contenido de ambos se antoja más impredecible que nunca.

Los ilusos que aún soñábamos con un llegar a un acuerdo en estas semanas hemos visto tirada por la borda toda esperanza tras la penosa reunión a tres entre los partidos llamados a cambiar el rumbo del país. Ni el PSOE, Ciudadanos, ni desde luego Podemos, han sido capaces de anteponer sus intereses partidistas a los de su país. Al menos ese es el aroma que se desprende. Mientras, en el Partido Popular contemplan con honda satisfacción el irremediable transcurso del tiempo, lamentablemente esperanzados de que unas nuevas elecciones traigan consigo un aumento de la abstención y beneficien a la formación más votada: ellos.

Así las cosas, no es de extrañar que la sensación de coger las maletas y salir corriendo de este denostado país aumenten conformen pasan los días. No es descartable cualquier jugada maestra de última hora (véase Cataluña), pero la realidad constata una España herida, fracasada por su sistema político, cuyos protagonistas ya se han apresurado a señalar culpables ante el adelantado electoral. Afortunadamente, la última palabra las tenemos nosotros. Ya nos encargaremos próximamente de señalar democráticamente a los responsables. Quizás los de arriba se sorprendan.