Las encuestas, al poder

Encuesta Metroscopia noviembre 2015
Encuesta “Metroscopia”, noviembre 2015

Las encuestas que realiza mensualmente Metroscopia para El País suelen caracterizarse por su gran volatilidad, mucho mayor que las de otros sondeos. La recogida de datos se realiza casi siempre coincidiendo con determinados sucesos en el panorama nacional que condicionan la respuesta del encuestado y, en consecuencia, el resultado de la encuesta. Aún así, la ficha técnica de cada una de ellas demuestra el rigor con el que se realizan.

Este domingo, la encuesta de finales de octubre recoge el fulgurante ascenso de Ciudadanos, que ya se situaría por encima del PSOE en intención de voto, aunque la ley electoral le perjudicaría y lo relegaría como tercera fuerza en número de escaños. El partido de Albert Rivera estaría a solo un punto del PP, cosechando entre 72-84 diputados, una cifra récord en todas las encuestas publicadas hasta ahora.

¿Acertará Metroscopia? ¿Seguirá ascendiendo Ciudadanos en las encuestas conforme se acerque el 20 de diciembre? O, por el contrario, ¿ha tocado ya techo y solo le espera un paulatino descenso? Datos, datos y datos, pero ninguno tan fiable como el dentro de 8 domingos.

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La tarea se trae hecha de casa

Rajoy Moncloa

A todos nos ha pasado más de una vez. Por uno u otro motivo, llegamos a clase y, justo cuando el profesor entra por la puerta, nos percatamos de que se nos ha olvidado hacer un ejercicio o, para mayor tragedia, toda la tarea. Entonces, cual correcaminos, intentamos enmendar el error a toda prisa y hacer los deberes como bien podamos, antes de que el profe nos pille con las manos en la masa. Lo que se dice hacer las cosas al trancazo, vamos.

Lo mismo le ha pasado a Rajoy esta semana. Tuvo que escuchar un “viva la república catalana” en el Parlament y presenciar el comienzo de la desconexión soberanista con el Estado para ponerse las pilas. El profesor dio tiempo de sobra a sus alumnos para hacer la tarea con calma y cuidado —tres años, concretamente—, pero el presidente del Gobierno no se dio por enterado hasta que sonó el timbre para entrar en clase. Ahora, deprisa y corriendo, Rajoy está convocado a todos los líderes de los partidos políticos en la Moncloa para buscar aliados frente al independentismo catalán. Está con la soga al cuello. El examen final está fijado para el 20 de diciembre y, si no intenta arreglar las cosas, se puede encontrar con un 5 raspado que, vaya por Dios, puede que no le dé para la nota media.

¿Sirve realmente de algo citar a Sánchez, Rivera, Iglesias, Cospedal, Garzón, Herzog y Duran i Lleida? Tres de ellos no están por la labor de cerrarse en banda ante el independentismo, mientras que el resto (obviando la lealtadad de su secretaria general) defiende la unidad de España a través de una reestructuración del Estado? Federico Quevedo escribía este viernes en El Confidencial que la reacción del presidente del Gobierno sobre Cataluña puede otorgarle en diciembre una cómoda representación en el Congreso que le permita repetir mandato, no descartando, incluso, revalidar la mayoría absoluta. Tengo mis dudas. Hacer la tarea a última hora no suele, por lo general, sacar el curso con un sobresaliente.

El final de los guardianes

Que no vuelva a ocurrir. El triste desenlace de la búsqueda de los tres militares españoles desaparecidos en el Atlántico es un claro de ejemplo de cómo no deben gestionarse las crisis gubernamentales. Sin duda, la falsa noticia que la pasada semana anunciaba el rescate de José, Saúl y Jhonander ahonda más ahora en el desconsuelo. Especialmente, en sus familias. Cuán doloroso debe ser para unos padres saber que han encontrado el cadáver de su hijo cuando hace unos días se comunicaba que estaban a salvo. España pierde a tres militares, sí, pero unos padres pierden a sus hijos. Y eso es sencillamente demoledor.

La muerte de los tres militares del Ejército del Aire vuelve también a alertarnos del riesgo que corren a diario todos los componentes de las Fuerzas Armadas, incluso cuando no participan en misiones bélicas. Ser militar por amor a un país o por necesidad económica es altamente admirable. Me atrevería a decir que lo es mucho más en el segundo caso. Ojalá que tragedias como estas propicien un cambio en la sesgada visión que gran parte de la sociedad española tiene de aquellos que dan su vida por defendernos a todos. Descansen en paz.

Superpuma
Foto: El Confidencial Digital

No diga “presidenciales”

Anda Rajoy buscando amigos con los que jugar después del 20 de diciembre. Como el presidente teme que una victoria electoral (aunque con obvios matices de fracaso) no se traducirá en su entronización en la Moncloa, quieren enfocar la campaña en la petición, casi súplica, de que gobierne el partido más votado porque es “lo más democrático”. La pesadilla rajoyana de un pacto por el centro izquierda no deja de sobrevolar Génova 13 y el palacio del presidente.

Esta mañana, el jefe del Ejecutivo volvía a repetir el ruego en la SER. Pero Pepa Bueno, avispada como pocos periodistas del star system periodístico, le recordaba a Rajoy que en España no hay establecido un sistema presidencialista, sino parlamentario. Esta gran diferencia, en la que será preciso ahondar en las próximas semanas, viene a traducirse en que el partido ganador de las elecciones generales no tiene mayor legitimidad para formar Gobierno, puesto que su presidente no es elegido por el pueblo. Las elecciones del 20 de diciembre se basan en la máxima de conseguir cada partido el mayor número de escaños posibles en cada cámara legislativa. En el caso del Congreso, sus nuevos 350 diputados serán los encargados de elegir al próximo presidente de la nación. Así, la preocupación de Rajoy o de cualquier otro eventual candidato designado por el rey debería ser la de buscar el respaldo de la mayoría parlamentaria, no solo los votos de los ciudadanos. Es obvio, porque así se ha interpretado en las declaraciones de los últimos días, que Sánchez, Rivera e Iglesias ya juegan con esa basa, sabedores de que probablemente ninguna de sus formaciones consiga superar al Partido Popular; pero no es menos cierto que también se les olvida que ninguno de ellos es candidato a la Moncloa, sino a representar a provincia de Madrid (en este caso) en el Congreso de los Diputados.

En resumen, por si se han hecho un lío con tacto tecnicismo legal, de nada sirve, para ser presidente del Gobierno, ganar unas elecciones parlamentarias si el propio Parlamento no te otorga la confianza mayoritaria para liderar el país. Prohibido olvidarlo.

Rajoy en la SER
Rajoy, este miércoles en la Cadena SER.

Por el medioambiente

Este martes arrancó oficialmente la precampaña y ya nos hemos encontrado con la cara más emotiva de la misma. Greenpeace España acaba de lanzar la iniciativa “Qué político eres”. Esta mañana, las calles de Madrid amanecían empapeladas con los primeros carteles electorales: cinco niños caracterizados como los cinco principales candidatos del 20-D. Mariano Rajoy, Pedro Sánchez, Albert Rivera, Pablo Iglesias y Alberto Garzón en versión mini. Todos ellos aparecían con la frase de Saint-Exupéry “Que el niño que fuiste no se avergüence del adulto que eres”, acompañados con las propuestas electorales en materia de medioambiental que cada uno ha lanzado a lo largo de su vida política.

En una campaña que girará casi exclusivamente sobre la economía y el futuro de España como Estado, es de agradecer que ONGs como Greenpeace pongan el foco en otros temas no menos preocupantes como nuestro entorno. Al fin y al cabo, el dinero, el trabajo y las estructuras políticas son variables y modificables, pero el medioambiente requiere de unos planteamientos sólidos y estables en el tiempo. Falta ver si los candidatos a las Cortes Generales se comprometen honestamente con la conservación de la naturaleza y la emplean como uno de sus principales estandartes en la campaña electoral.  De momento, ya han respondido al pulso en Twitter.

Greenpeace
Foto: Greenpeace España